El Sistema Financiero nos controla a través de la Banca y el Estado

Iván Cabrera
02/02/2025

El sistema financiero nos controla a través de la banca y el estado, ejerciendo un poder que influye en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Desde el acceso al crédito hasta la regulación de los mercados, la banca y el estado trabajan conjuntamente para mantener un orden económico que beneficia principalmente a las élites financieras. Los ciudadanos, en su mayoría, quedan atrapados en una estructura diseñada para generar deuda y dependencia, dificultando su autonomía económica.

Los bancos, como intermediarios financieros, tienen la capacidad de crear dinero a través del crédito, otorgando préstamos que generan intereses y consolidan el control sobre la economía. A su vez, los gobiernos establecen regulaciones que, lejos de proteger a los ciudadanos, refuerzan la estabilidad del sistema financiero, asegurando que el capital fluya en favor de las grandes corporaciones y de las entidades bancarias. Esta relación simbiótica entre el estado y la banca establece un modelo en el que el ciudadano se convierte en un engranaje más dentro de una maquinaria que favorece la concentración de riqueza.

El endeudamiento se ha convertido en una herramienta fundamental de control financiero. Desde las hipotecas hasta los préstamos estudiantiles, los individuos se ven obligados a contraer deudas que los atan durante años, limitando su capacidad de maniobra y sometiéndolos a un ciclo de trabajo y pago incesante. Las tasas de interés y las condiciones impuestas por los bancos no son casuales, sino que están diseñadas para maximizar beneficios a costa de la estabilidad financiera de la población.

La influencia del sistema financiero se extiende también al ámbito político, donde los gobiernos dependen en gran medida de los mercados y de la financiación bancaria para sostener sus economías. Las crisis económicas, lejos de ser eventos fortuitos, son utilizadas como herramientas para justificar medidas que favorecen la concentración de poder en manos del sector financiero. Rescates bancarios, recortes en el gasto social y privatizaciones son algunas de las estrategias empleadas para asegurar que el control del dinero permanezca en las mismas manos.

El uso del dinero digital y la desaparición del efectivo son otras estrategias que refuerzan el control financiero sobre la sociedad. A medida que el dinero físico pierde relevancia, los ciudadanos dependen cada vez más de sistemas bancarios y plataformas digitales que registran cada transacción. Esta vigilancia financiera no solo permite un control exhaustivo de la actividad económica individual, sino que también abre la puerta a restricciones y bloqueos arbitrarios basados en criterios políticos o económicos.

La única manera de enfrentar este control es mediante la educación financiera y el fomento de alternativas económicas descentralizadas. El uso de criptomonedas, sistemas de intercambio alternativos y modelos de financiación colectiva pueden ser herramientas para reducir la dependencia de la banca tradicional. Sin embargo, estos métodos aún enfrentan grandes desafíos debido a la presión regulatoria y al rechazo de los grandes actores financieros que buscan mantener su monopolio.

El sistema financiero, a través de la banca y el estado, ha consolidado un modelo de control que limita la autonomía económica de los ciudadanos y perpetúa la concentración de riqueza. Solo a través de una mayor conciencia y acción colectiva será posible revertir este dominio y establecer un sistema más equitativo y justo para todos.

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