Vas a Dejar de Ser Propietario de Tu Dinero

Iván Cabrera
02/12/2024

No habrá un euro, un dólar, un peso, un colono o una lempira que se pueda mover sin su conocimiento, sin su consentimiento y sin su seguimiento. Ya te he dicho que tu dinero no es tuyo, no del todo. Esto no va de si harás algo bueno o malo con tu dinero, sino de si harás o no lo que ellos quieren con él. Más aún, esto irá de robarte tu dinero. Klaus Schwab nos dijo en el Gran Reseteo del Foro Económico Mundial que estemos preparados para el "no poseerás nada y serás feliz". Pues bien, ya no poseemos nada. Nuestros depósitos bancarios, acciones y bonos, en caso de problemas en la institución depositaria, pertenecen realmente a los acreedores de dicha institución, no a nosotros.

Todos los activos están agrupados y sirven como garantía, estén etiquetados como segregados o no. Puede que recuerdes la crisis financiera pasada, cuando nos aseguraron que no habría más rescates, sino “rescates internos”. Un rescate interno ocurre cuando los activos de los depositantes se utilizan para salvar a las instituciones financieras. Paul Craig Roberts, un economista crítico con el modelo económico actual, nos advierte de que hemos perdido derechos de propiedad sobre los activos financieros. Esta pérdida parece haber sido implementada por organismos reguladores, no por legisladores. Según Craig, las autoridades han realizado cambios legales de los que los participantes del mercado financiero no están conscientes, ni en EE. UU. ni en Europa.

Para comprender todo esto, debemos entender algunos conceptos clave. El primero es “titular de cuenta”. Este término te define como la persona que tiene dinero o inversiones en una institución que los guarda y administra. Estas instituciones se llaman proveedores de cuentas o instituciones depositarias. Sin embargo, el término “titular de derechos” es más técnico y específico, y refleja que tus derechos sobre los activos pueden estar subordinados a los derechos de otras entidades, como los acreedores garantizados. Estos acreedores son los que tienen prioridad en caso de problemas financieros, lo que significa que se les pagará antes que a ti.

Aquí entra el concepto de desposesión. Esto se refiere al riesgo de perder acceso o control sobre tus activos si la institución depositaria enfrenta problemas financieros graves. Como titular de derechos, tus reclamaciones están subordinadas a las de los acreedores garantizados. En Europa, el Fondo de Garantía de Depósitos protege solo hasta 100,000 euros. Esto significa que cualquier cantidad por encima de ese límite no está asegurada, y podrías perderla si el banco quiebra. Este fondo ofrece cierta protección, pero también refleja una forma de desposesión porque limita la cantidad de tu dinero que está verdaderamente protegida.

La desposesión no solo ocurre por quiebras bancarias. También está relacionada con la pérdida de valor del dinero debido a la inflación y a la impresión continua de deuda. Cuando la inflación es alta, el poder adquisitivo de la moneda disminuye. Aunque nominalmente tengas la misma cantidad de dinero, su capacidad para cubrir tus necesidades se reduce. Además, la emisión constante de deuda por parte de los gobiernos devalúa la moneda, afectando el valor real de tus ahorros. En este contexto, tus activos pierden valor progresivamente, incluso si técnicamente sigues siendo su propietario.

El impacto de la inflación y la impresión de dinero es devastador. Nos están desposeyendo poco a poco de nuestro capital, y aunque no lo veamos de forma inmediata, es un proceso constante. A menudo se presenta como crecimiento económico, pero en realidad es un espejismo impulsado por la inflación. En 2019, un evento conocido como la crisis de los repos preocupó al sistema financiero. Los bancos, que suelen prestarse dinero entre sí a corto plazo, enfrentaron un aumento repentino de las tasas de interés en estos préstamos, revelando tensiones estructurales en el sistema.

Imagina que prestas una bicicleta a un vecino y este te la devuelve dañada. En el sistema financiero, algo similar ocurre cuando una de las partes en un acuerdo de recompra no cumple sus obligaciones, desestabilizando el sistema. Esto muestra lo delicado que es el equilibrio financiero global. Hoy en día, el costo de financiar la deuda estadounidense es el doble del gasto militar del país. En Europa, la situación es más preocupante, ya que la región no tiene un plan industrial claro para respaldar su economía. Aquí dependemos de la regulación y de un sistema cada vez más endeudado.

Los cambios regulatorios han transformado la naturaleza de la propiedad de nuestros activos. Nuestros depósitos y valores bancarios ya no son reconocidos como nuestra propiedad personal. En caso de problemas financieros en la institución depositaria, estos activos sirven como garantía para los acreedores. Este modelo parece haber sido diseñado para sustentar el complejo de derivados, cuya exposición supera al PIB mundial. Algunos sugieren que estas medidas son parte del Gran Reseteo, un plan para que no poseamos nada.

Frente a este panorama, la introducción del dinero digital emitido por bancos centrales otorgará un control absoluto a las autoridades. El movimiento de cada moneda estará bajo su vigilancia. Esto llevará la desposesión a otro nivel, ya que, aunque técnicamente sigamos siendo propietarios de nuestro dinero, su valor y utilidad estarán determinados por quienes lo controlan.

No obstante, hay formas de protegerse. La clave está en poseer activos escasos y que requieran esfuerzo significativo para ser producidos. Estos activos mantienen su valor en medio de la disfunción del sistema actual. Aunque el cambio colectivo es difícil, cada persona puede tomar medidas individuales para proteger su patrimonio. Las revoluciones siempre comienzan a nivel personal antes de convertirse en un movimiento colectivo.

La llegada de las monedas digitales es inevitable, pero podemos minimizar su impacto en nuestras vidas. Esto requiere estar informados, críticos y tomar medidas concretas para resguardar nuestro capital. En lugar de protestar sin más, debemos enfocarnos en soluciones prácticas. Aunque el sistema actual está lleno de desafíos, el progreso humano a lo largo de la historia demuestra que siempre hay esperanza para un futuro mejor.

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