Productos Financieros Tóxicos

Las participaciones preferentes
Las participaciones preferentes son valores emitidos por una sociedad que no otorgan al comprador la posibilidad de participar en su capital o de ejercer el derecho a voto. Estos valores no tienen una fecha de vencimiento y no se cotizan en bolsa, y su rentabilidad no está garantizada. Estos productos son considerados de alto riesgo debido a que, en caso de que la empresa emisora sea insolvente, los poseedores de estas participaciones podrían ser los últimos en recibir su dinero y correrían el riesgo de perder todo el capital invertido.

Las participaciones preferentes fueron muy comercializadas por muchas entidades bancarias españolas que buscaban reforzar sus recursos propios. A menudo, los bancos y las cajas vendían este producto a clientes habituales, ahorradores, como si se tratara de un depósito garantizado. En el caso de las entidades que fueron intervenidas por el Estado, como Bankia (antes Caja Madrid), los afectados por las participaciones preferentes perdieron entre un 60% y un 80% de su inversión.

Las Obligaciones Preferentes
Las obligaciones subordinadas son productos financieros de renta fija a largo plazo con una fecha de vencimiento predeterminada. Estas obligaciones son emitidas por las entidades bancarias y se promocionan debido a su elevada rentabilidad. Sin embargo, al igual que en el caso de las participaciones preferentes, estas obligaciones también llevan consigo un alto riesgo de pérdida total del capital invertido y tienen baja liquidez.

Varias entidades financieras españolas también comercializaron este producto para captar capital, y con frecuencia lo vendieron a clientes ahorradores, como si se tratara de una imposición a plazo fijo, asegurándoles que podrían recuperar todo su capital invertido al vencimiento. Algunas emisiones de obligaciones subordinadas, como las realizadas por Caja Madrid, Caja Duero y Banco Popular (tras su "quiebra técnica" y posterior adquisición por Banco Santander), resultaron en la pérdida parcial o incluso total de la inversión de los clientes.

Las Obligaciones Subordinadas
Las obligaciones subordinadas son un producto financiero de renta fija a largo plazo que tienen una fecha de vencimiento establecida. Estas obligaciones son emitidas por las entidades bancarias y se promocionan por su alta rentabilidad, pero como las participaciones preferentes, conllevan un alto riesgo, incluyendo la pérdida total del capital invertido y baja liquidez.

Muchas entidades bancarias españolas comercializaron este producto con el objetivo de recaudar capital, y con frecuencia se vendió a clientes ahorradores como si fueran depósitos a plazo fijo, asegurándoles que recuperarían todo su capital invertido en el vencimiento. Algunas emisiones de obligaciones subordinadas, como las realizadas por Caja Madrid, Caja Duero y Banco Popular (después de su "quiebra técnica" y posterior adquisición por Banco Santander), resultaron en la pérdida parcial o total de la inversión de los clientes.

Los Swaps
Los swaps, también conocidos como permutas financieras de tipos de interés, son un instrumento financiero mediante el cual el banco y el cliente acuerdan intercambiar flujos monetarios durante un período de tiempo para reducir el riesgo de tipo de interés.

Este producto complejo fue muy promovido por diversas entidades bancarias que lo ofrecían, a menudo junto a un préstamo hipotecario, como una forma de protegerse contra la subida de los tipos de interés en un momento en que el Euríbor estaba en valores muy elevados. Sin embargo, estas entidades bancarias no informaron a los prestatarios de que si los tipos de interés bajaban, como se esperaba, tendrían liquidaciones negativas que les generarían un importante coste económico. Esto sucedió en la mayoría de los casos, y muchos prestatarios se encontraron en una situación financiera difícil debido a los costes adicionales que incurrieron como resultado de los swaps.

Los Bonos Estructurados
Los bonos estructurados son emisiones de renta fija privada cuya rentabilidad depende de la evolución de índices, acciones u otros activos de referencia. Estos productos son complejos y tienen un alto riesgo.

A pesar de su complejidad y riesgo, entidades como Caixabank, Banco Santander o Bankinter continúan promocionando y comercializando estos productos estructurados en la actualidad. Sin embargo, se desaconseja totalmente este producto para personas que no tienen conocimientos financieros adecuados, ya que su configuración es difícil de entender. Además, los clientes con perfil conservador también deben tener cuidado, ya que este producto puede conllevar importantes pérdidas en la inversión y no garantiza el capital invertido.

Las Acciones
Las acciones son valores de renta variable que representan una fracción del capital de una sociedad, convirtiendo al comprador en socio de la empresa con derecho a voto, derecho de suscripción preferente de nuevas acciones y derecho a cobro de dividendos. Por lo general, se negocian en mercados regulados o bolsas de valores.

A diferencia de otros productos financieros mencionados anteriormente, las acciones no son complejas ni desconocidas para el ciudadano promedio. El problema radica en que algunas entidades bancarias, como Bankia y Banco Popular, llevaron a cabo ampliaciones de capital en las que colocaron numerosas acciones a clientes minoristas basándose en información engañosa sobre la situación económica de la empresa. Se vendieron estas acciones como acciones de bancos de reconocida solvencia, pero en realidad los estados contables no se correspondían con la realidad. En ambos casos, los accionistas de Bankia y Banco Popular perdieron toda la inversión.

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