Iván Cabrera
14/11/2024
Murray Newton Rothbard, destacado economista, historiador y teórico político, fue un pionero en difundir el anarcocapitalismo. Rothbard utilizaba una idea hipotética para ilustrar los efectos de una impresión masiva de dinero. Imaginaba un genio que, al salir de su lámpara, multiplicaba por diez el dinero de cada persona. Sin embargo, él argumentaba que esto no haría a nadie realmente más rico, ya que los precios se ajustarían al aumento de la oferta monetaria, llevándolos a equilibrarse rápidamente. Luego añadía una variante: si el genio aumentara solo el dinero de algunas personas, concentrando los beneficios en los banqueros que luego controlarían la distribución, los primeros en recibir el dinero serían quienes sacarían ventaja, evidenciando los problemas de la creación de dinero sin respaldo. Según Rothbard, este fenómeno se profundizó tras el abandono del patrón oro en 1971.
Aunque la política monetaria puede parecer complicada, Rothbard creía que era crucial entenderla. En este sentido, relacionaba la impresión de dinero, los estímulos económicos y las bajas tasas de interés con la inflación, mostrando cómo estas acciones afectan los precios y la economía. La desaparición del patrón oro creó una brecha que los bancos centrales evitan volver a llenar, temiendo que un nuevo "patrón cripto" altere su poder.
Actualmente, Estados Unidos ha iniciado el desarrollo de un dólar digital respaldado por la Reserva Federal, lo que plantea desafíos para los bancos comerciales, que verían disminuidas sus tenencias de depósitos. Esta moneda digital podría ofrecer euros directamente desde el Banco Central Europeo a los ciudadanos, evitando a los bancos tradicionales. Por esta razón, la banca propone un modelo híbrido en el que aún controlen la distribución de este dinero digital. Sin embargo, algunos analistas temen que el uso de una moneda digital emitida por el banco central pueda afectar la estabilidad financiera y la capacidad de los bancos para evaluar a sus clientes.
Mientras tanto, la deuda pública de Estados Unidos ha superado los 30 billones de dólares. Aunque la economía sigue creciendo, la excesiva creación de dinero ha llevado a patrones de inflación que el sistema actual encuentra difíciles de manejar. A lo largo de la historia, distintos sistemas monetarios han sido clave en momentos decisivos; el patrón oro, adoptado en el siglo XIX y usado hasta 1971, dio origen a una era de estabilidad financiera. Sin embargo, la impresión desmedida de dinero para financiar guerras, como la de Vietnam, llevó a Estados Unidos a agotarse de oro, lo que culminó en la decisión de Nixon de abandonar el patrón oro y establecer el sistema fiduciario actual.
A partir de entonces, el dólar dejó de estar respaldado por oro y pasó a depender únicamente de la confianza en el gobierno. En este contexto, economistas como Rothbard señalaron que el sistema fiduciario permite a los gobiernos crear dinero sin restricciones, financiando programas a costa de aumentar la deuda e inflación. Aunque el dólar sigue siendo dominante, su valor no está anclado a ningún bien tangible. Este tipo de sistema se ha enfrentado a crisis como la de 2007, lo cual contribuyó al nacimiento de Bitcoin en 2009, una moneda digital diseñada para funcionar sin necesidad de bancos o gobiernos, permitiendo transacciones de forma descentralizada.
Bitcoin y otras criptomonedas se valoran según la oferta y la demanda, sin una autoridad central que regule su precio, lo que ha llevado a algunos a considerarlas refugios contra la inflación. Frente a esto, los bancos centrales han desarrollado monedas digitales como el dólar digital, buscando controlar una moneda centralizada similar a las criptomonedas pero bajo su autoridad. En este sentido, el uso de tecnologías como blockchain ha transformado las finanzas, y aunque aún no se sabe si las criptomonedas lograrán establecer un nuevo patrón, se ha creado un nuevo sistema que desafía el dominio de los bancos centrales.